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Soy Autista

Te damos la bienvenida a esta sección donde podrás resolver tus dudas y encontrar recursos.  

Cuenta con la perspectiva de una mujer diagnosticada de adulta, por lo que podrá ayudarte en tu viaje si estás buscando el diagnóstico. Si ya te diagnosticaron en tu infancia o adolescencia, quizás te interesen los recursos de transición a la vida adulta y los servicios a tu disposición. 

Cómo saber si estoy en el espectro autista

Hasta hace unos años, muchos profesionales y programas de televisión transmitían una imagen muy reducida del autismo, por lo que la sociedad estaba menos informada. Infantilizaban a las personas del espectro, ignorando los problemas que viven los adultos. Tampoco se tenían en cuenta las diferencias de género. 

Hoy en día, gracias a Internet y al activismo del colectivo autista, tenemos más concienciación sobre las diferencias entre personas del espectro, los grados de necesidades de apoyo y el masking. El masking es la máscara que usamos en sociedad, para camuflarnos entre el resto de personas neurotípicas. Nos ayuda a tener una vida más normativa, pero puede hacernos daño al no vivirla de forma auténtica. 

Si no tienes amistades o familiares cercanos con autismo, es probable que tu fuente de información haya sido Internet o la televisión. Muchas personas adultas no han sido diagnosticadas en su infancia y se preguntan en la actualidad si están en el espectro. Para conseguir un diagnóstico y despejar tus dudas, es importante que te asesore un especialista y que busques contenido actualizado de calidad. En la Federación Autismo Andalucía podemos orientarte con recursos y servicios adaptados a tu situación. Puedes consultarnos a través del correo hola@autismoandalucia.org o llamar al teléfono 954 24 15 65.

Cómo puedo diagnosticarme

Hay varias vías disponibles para abordar las sospechas de autismo: 

1- Pedir el diagnóstico oficial por la vía pública. 

Desgraciadamente, el diagnóstico público solo cubre la etapa infantil en la mayoría de centros. Puedes preguntarle a tu médico si hay alguna opción para adolescentes o adultos, pero es posible que no la encuentres en tu comunidad. 

2- Pedir el diagnóstico oficial por la vía privada. 

Esta es la opción más segura en la mayoría de casos, pero conlleva un coste económico. Busca la entidad de autismo de tu ciudad o provincia y pregunta por el proceso. En algunos sitios aún quedan barreras mentales para diagnosticar a personas menos normativas, pero hay grandes avances en su inclusión. En ese sentido, las entidades de autismo están bastante concienciadas con otras manifestaciones de los rasgos del TEA, como puede pasar en adultos con trabajo normal, mujeres con masking o personas racializadas. 

3- Acudir a terapia especializada en autismo. 

Esta opción no permite tener un diagnóstico oficial, pero sí una confirmación de parte de un profesional. Su acceso es más sencillo por el coste inferior y por la disponibilidad de los psicólogos y psiquiatras, por lo que encontrarás menos tiempos de espera que en las opciones anteriores. Sin embargo, sí es posible que muchos terapeutas no tengan conocimientos actualizados sobre adultos en el espectro autista, por lo que puede ser un proceso frustrante e invalidante. 

4- Investigar por tu cuenta para tener un autodiagnóstico. 

El autodiagnóstico es un tema que causa controversia en la comunidad autista y médica. Suele ser el último recurso en la búsqueda de diagnóstico, recomendado para aquellas personas que no consiguen acceder a un diagnóstico formal o no cuentan con los medios económicos. Muchas asociaciones y profesionales reconocen la validez del autodiagnóstico para dar respuesta a muchos interrogantes y solicitar adaptaciones en la vida diaria, pero conlleva ciertos inconvenientes.   

  • Por un lado, al no tener un diagnóstico oficial no se pueden solicitar ciertos servicios a nivel local ni pedir un reconocimiento de discapacidad.  
  • Por otro lado, aunque el autodiagnóstico se realiza después de leer mucho contenido científico y realizar pruebas disponibles en Internet, una persona no profesional puede equivocarse. Muchos síntomas y rasgos de autismo coinciden con otras condiciones, trastornos y hasta características de la personalidad, por lo que un autodiagnóstico de autismo puede tapar otra circunstancia que requiera tratamiento o medicación. 

  

Vamos a ver cómo suelen ser las pruebas para determinar el autismo: 

  • Primero, te realizan algunas entrevistas personales para conocerte mejor. 
  • Después, entrevistan a tu familia más cercana para entender tu infancia y tus comportamientos sociales. 
  • Finalmente, es posible que hagan algunas pruebas adicionales sobre tu procesamiento y tus tipos de inteligencia. 

El profesional evalúa las dificultades en la comunicación y la interacción social a lo largo de tu vida, así como los patrones de comportamiento, actividades o intereses restringidos y repetitivos. Al hablar de tu infancia, recoge información acerca de tu desarrollo, tu lenguaje y tus formas de juego.  

Puedes ir comprobando un resultado orientativo con la prueba RAADS-R, que mide las relaciones sociales, el lenguaje, tu dimensión sensorial y motriz y los intereses restringidos. 

Cómo influye en mi vida

Descubrir que formas parte del espectro autista puede suponer un gran cambio en tu vida. 

Aunque se asocia ese descubrimiento con buscar el diagnóstico en la etapa adulta, hay muchos otros casos. Hay familias que evitan hablar de autismo con sus hijos hasta que llegan a cierta edad, lo cual puede ser una revelación muy estresante. Otras personas acompañan a sus familiares directos a someterse a pruebas y se enteran de que ellas mismas también pueden ser autistas. Sea cual sea tu caso, es posible que pases por una etapa de autodescubrimiento y de comunicación con tu entorno. 

  

El autodescubrimiento 

El autodescubrimiento es un proceso en el que revisamos lo que sabemos de nuestro cuerpo y nuestra mente y le ponemos nombre a las cosas que desconocíamos. Nos ayuda a definir qué queremos en el futuro y qué cosas nos disgustan de nuestro presente. Reconocernos como autistas nos hace preguntarnos muchas cosas. Algunos ejemplos son: 

  • ¿Ha cambiado lo que pienso sobre mis propias capacidades? 
  • ¿Qué prejuicios tiene mi entorno sobre el autismo? 
  • ¿Trabajo o estudio en un sitio compatible con mi sensibilidad sensorial? 

Para responder a estas preguntas, o a las que se te ocurran, puedes meditarlo a solas, escribir tus sensaciones en papel, hablar con tus personas de confianza o buscar apoyo psicológico. 

Autodescubrirnos nos empodera, que significa que tomamos el control y la responsabilidad de nuestra vida y no nos quedamos al margen. Por un lado, tenemos que ser conscientes de qué cosas nos cuesta hacer y dónde necesitamos ayuda. Por otro lado, tener claro nuestros puntos fuertes nos ayuda a crear espacios más cómodos y ser más felices explorando lo que sí nos gusta. 

  

La comunicación con el entorno 

Otro paso importante es averiguar cómo comunicárselo a tu entorno. Es difícil saber con quién hablar de ello o cuánta información debes darles, por lo que recomendamos empezar con alguien de confianza. A tu propio ritmo, puedes hablar con tus familiares y amistades cercanas sobre tus inquietudes, las dificultades que pasaste y las adaptaciones que necesitas. Quizás te hablen de momentos “extraños” en los que dijiste algo socialmente inapropiado o desarrollaste un interés especial, y puede ser bonito rememorar con ellos momentos de tu vida. Tu entorno podrá entenderte mejor y ayudarte en situaciones difíciles. 

A la hora de tratar tu autismo con personas menos conocidas o del ámbito laboral, tendrás que ver cómo te sientes mejor. Si en principio no tienes grandes necesidades de apoyo, quizás parezca más fácil “esconder” tu diagnóstico, pero no tiene por qué ser lo más sano para ti. Nadie tiene derecho a discriminarte o tratarte peor si revelas una discapacidad, así que lo más recomendable es que seas tú, sin obligarte a hacer masking. Esto no es incompatible con aprender algunas técnicas que te faciliten socializar. 

Hay muchos pequeños cambios que pueden mejorar tu día a día si comunicas tus necesidades. Algunos ejemplos son: 

  • Teletrabajar o tener un sistema híbrido. 
  • Pedir explicaciones adicionales de tus tareas. 
  • Usar claves visuales que te simplifiquen la información. 
  • Tener en cuenta tus necesidades sensoriales, como bajar el volumen. 
  • Cuadrar la organización de un evento con tus horarios preferidos. 
Qué ayudas y servicios tengo disponibles

Para saber adónde dirigirte según tu zona, consulta aquí las entidades que componen nuestra federación. Si tienes alguna duda, puedes contactar con nosotros a través del correo hola@autismoandalucia.org o llamar al teléfono 954 24 15 65.  

Ayudas y prestaciones 

Con el diagnóstico puedes solicitar la valoración del grado de discapacidad en el centro de Valoración y Orientación, dependiente de las Delegaciones Territoriales de Igualdad, Salud y Políticas Sociales. En este centro también pueden ofrecerte información, orientación y asesoramiento sobre recursos sociales. Consulta el centro más próximo a tu lugar de residencia. Además, la Junta de Andalucía tiene una serie de recursos y prestaciones para las personas con discapacidad.  

  

Empleo adaptado 

Acceder a un empleo que se adapte a tus necesidades es imprescindible para tu bienestar y tu independencia. Si necesitas ayuda en esta búsqueda, en Federación Autismo Andalucía contamos con nuestro propio servicio de integración laboral, llamado Jobs. 

Si te has inscrito en el Servicio Andaluz de Empleo como demandante, también puedes acceder a sus anuncios para personas con discapacidad. 

Si quieres descubrir tu vocación laboral o buscas un empleo, puedes contactar con el servicio de empleo de Autismo Andalucía a través del mail: hola@autismoandalucia.org y del teléfono 954 24 15 65.

  

Ocio inclusivo 

Puede ser complicado encontrar opciones de ocio inclusivo en tu zona si no sabes por dónde empezar. Pregunta en la entidad más cercana qué actividades de grupo organizan, porque seguramente te sorprendan. 

También tienes a tu disposición la página AVAUT, una herramienta donde encontrar restaurantes, espectáculos y actividades de ocio que se adapten a tus necesidades. 

Si quieres saber más sobre ocio inclusivo para personas con autismo, consulta la guía fácil que hemos elaborado.

  

Grupos de apoyo 

Participar en un grupo de apoyo puede resultar muy útil a las personas con autismo. Estos grupos ofrecen actividades a través de las cuales se puede ampliar la red de apoyo y amistad. Ofrecen también un foro para conocer derechos y deberes del colectivo y suponen una forma activa de participar en el movimiento asociativo.  

Algunas de nuestras asociaciones federadas cuentan con grupos de autogestores que organizan desde actividades de ocio a grupos de debate. En la actualidad, asociaciones como Autismo Cádiz y Asperger-TEA Jaén tienen activo estos grupos de apoyo.