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Algunas preguntas frecuentes
Descubre información clave sobre el autismo, su prevalencia, las causas posibles, el valor de la neurodiversidad y consejos para comunicarte con respeto con las personas autistas.
El autismo es mucho más frecuente de lo que se pensaba. Los últimos estudios de prevalencia indican que el 1 por ciento de la población puede formar parte del espectro. Esto significa que más de 87.000 personas en Andalucía pueden estar en el espectro del autismo, una estimación aplicando las cifras a datos poblacionales del Instituto de Estadística y Cartografía de Estadística de Andalucía de 2026.
La proporción de hombres frente a mujeres diagnosticadas con autismo varía entre los estudios, pero siempre mostrando una mayor proporción de hombres. Fombonne at al (2011) encontraron una media de 5,5 varones por cada mujer en su revisión bibliográfica de investigaciones de prevalencia.
Pero hoy en día, diferentes revisiones nos obligan a considerar que el autismo está poco diagnosticado en las mujeres y, probablemente, la distancia en la relación hombres/ mujeres con autismo sea algo menor.
Además, entre el 44 por ciento y el 52 por ciento de las personas autistas pueden tener una discapacidad intelectual asociada.
Aún se investiga la causa exacta del autismo. La investigación sugiere que una combinación de factores, genéticos y ambientales puede explicar las diferencias en el desarrollo. Sí se ha confirmado que el autismo no está causado por el tipo de crianza de una persona, sus circunstancias sociales y, desde luego, no es culpa de la persona con autismo ni de su familia.
El autismo no es una enfermedad, por lo que tampoco existe una “cura”. Sin embargo, las personas con autismo pueden necesitar apoyos, y para ello, existe una amplia gama de estrategias y abordajes (metodologías para facilitar el aprendizaje y el desarrollo) que pueden resultar útiles. En este enlace puedes consultar servicios y recursos.
Hay un movimiento creciente entre las personas adultas con autismo activistas, que celebran la diversidad y las diferencias neurológicas. Esto no pretende sugerir que las personas autistas o con otros diagnósticos no encuentren importantes desafíos en su vida, sino que enmarcan el autismo dentro de un modelo social de discapacidad. Consideran que no debe pretenderse “curar” el autismo, sino facilitar a las personas autistas una forma de “convivir” con su autismo.
Puede ampliar aquí información sobre este movimiento.
Según un estudio publicado en la revista científica “Autism” (Kenny et al, 2016), no hay un término único que familias, profesionales y personas con autismo prefieran, pero entre el colectivo, el autismo se considera parte integral de la persona, y prefieren el término “autista” por ser más positivo y asertivo y “Aspie”, mientras que a las familias no les gusta “Aspie”. A los profesionales también les gusta el término «trastorno del espectro autista (TEA)» y a todos los grupos les gustaban los términos ‘en el espectro del autismo’ y ‘síndrome de Asperger’. Algunos términos se consideraban desagradables o ya no se usaban, como «bajo funcionamiento», «autismo de Kanner» y «autismo clásico».
En nuestro país, las familias y el ámbito asociativo tienden a utilizar “persona con TEA”, “persona con autismo” o “persona autista”. Desde Autismo Andalucía hemos realizado una encuesta, a través de redes sociales, para contar con los y las protagonistas y nos dijesen con qué términos se encuentran más cómodos. Un alto porcentaje indica que se identifica con varios términos: autista, neurodiverso y persona autista. Desde la federación utilizaremos los términos que se consideran más respetuosos como “persona autista” y “personas con autismo”, e iremos adaptando a estas preferencias, ya que el lenguaje ayuda a cambiar actitudes y percepciones sobre el autismo.