- Federación Autismo Andalucía
- Cómo se diagnostica
El Autismo ¿Cómo se diagnostica?
Actualmente, no hay pruebas médicas para diagnosticar el autismo, por lo que la evaluación psicológica se realiza observando la conducta de la persona y valorando su ajuste a los siguientes criterios diagnósticos: dificultades persistentes con la comunicación y las interacciones sociales, así como patrones de comportamiento, actividades o intereses restringidos y repetitivos desde primera infancia, siempre que estos «limiten y perjudiquen el funcionamiento cotidiano».
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Comunicación Social
Las dificultades en la comunicación social pueden mostrarse de diferentes formas, desde personas que no comprenden el lenguaje ni pueden hablar, utilizando en cambio sistemas aumentativos y alternativos de comunicación, hasta aquellos que, tienen buenas habilidades de lenguaje, pero fallan en el uso social del mismo, (ej. hablar sólo de sus temas de interés). En todos los casos, a las personas autistas les cuesta comprender y utilizar el lenguaje no verbal, muchas tienen problemas con la comprensión literal del lenguaje y tienen dificultades para comprender los dobles sentidos, las metáforas…
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Interacción Social
Respecto a la interacción social, las personas autistas pueden tener problemas para interpretar sus sentimientos o intenciones, así como expresar las propias. En todo el espectro, encontramos desde dificultades al ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales o dificultades para hacer amigos, hasta una aparente ausencia de interés por la gente.
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Patrones Repetitivos
Finalmente, puede que se muestren patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses, mostrando una preferencia por las rutinas y las normas claras y malestar extremo ante pequeños cambios no anticipados, dificultades con las transiciones, etc. También son frecuentes los intereses altamente restringidos, obsesivos, que pueden ser inusuales y que también pueden canalizarse en una potencial ocupación laboral. En ocasiones, podemos encontrarnos con indiferencia o una reacción excesiva a aspectos sensoriales del entorno (temperatura, sonidos, texturas, olores, etc.)